viernes, 14 de junio de 2013

sábado, 8 de junio de 2013

Crítica a la clase de Ética


Este año es la primera vez que doy ética, y ha estado muy bien. Para que a un alumno le sea fácil aprender, lo que se explica en clase debe interesarle; y este año nuestro profesor de ética ha conseguido darnos unas clases entretenidas y divertidas, a la vez que con facilidad  mantenía un orden y podía explicarnos el temario. Además, aunque solo hayamos tenido una clase a la semana, las cosas se nos quedaban en la cabeza hasta la próxima vez, ya que nos suele poner ejemplos muy épicos o exagerados (pero siempre reales) que siempre acaban captando nuestra atención.
Es sorprendente lo mucho que se puede aprender sin tener tanto escrito, este curso, en el cuaderno de ética, tengo ocho o nueve hojas.  Enrique P. Mesa también ha conseguido que todos participemos y demos nuestra opinión en la clase. Todo esto sin contar con el blog que los estudiantes hemos hecho por recomendación suya (para subir nota) y que nos ha ayudado a aprender a expresarnos, a tener una opinión propia y a conocernos a nosotros mismos. Al contrario que con otras asignaturas, me gusta aprender ética, y buena parte del mérito la tiene el profesor (no es por adular); cuando viene a clase tiene algo parecido a unos "rituales" (algunas frases) que repite cada semana y que nos hacen las clases menos formales, esto ayuda a que nos soltemos un poco, hagamos más preguntas y demos nuestras opiniones. Es muy curiosa su forma de enseñar a respetar a los demás, sin repetirlo cada dos por tres y respetándonos a nosotros, ha conseguido que le respetemos nosotros a él también.

 

jueves, 6 de junio de 2013

miércoles, 1 de mayo de 2013

La Felicidad

A primera vista para mí la felicidad es personal: no puede haber ninguna regla general que diga cómo se puede conseguir ser feliz, ya que cada persona, estamos en una situación diferente después de haber vivido diferentes vidas con diferentes personalidades cada uno de nosotros.

Para mí la felicidad es una sensación interna; cuando estás feliz estás totalmente en el momento presente y estás segur@ de que todo está bien.

Tras esta definición creo que sí que hay una felicidad auténtica y una felicidad falsa. Si la felicidad es algo interno, como yo creo, no se puede tener una felicidad auténtica si ésta depende solo de algo externo a ti. Por ejemplo: Cuando una persona se droga acaba sintiendo felicidad: esta es una felicidad falsa, porque aunque el producto es el mismo, el motor no eres tú: dependes de ello para ser feliz.

Yo creo que las condiciones para que la  felicidad sea auténtica son:

Que provenga de ti, que no sea buscada como forma  de huida, que nazca de la propia libertad de ser uno mismo. Llegar a eso requiere creer en uno mismo, en las propias posibilidades.

Esta sociedad nos educa para que busquemos la felicidad en la cantidad de dinero y poder que poseemos, o sea, en cosas externas a nosotros; pero yo creo que se debería intentar educar en la confianza en nosotros mismos, en el conocimiento de quiénes somos y de las capacidades que poseemos. Con eso nos sería más fácil llegar a ser felices.
 
 

sábado, 2 de marzo de 2013

¿Qién soy yo?


 
Yo antes tenía una amiga, se llamaba Lorena, y se parecía mucho a mi; bueno, no, en realidad yo me parecía mucho a ella.

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- Ya son las ocho.

- Tranquila, tenemos hasta y media, y estamos al lado de casa.

No dije nada, pero yo estaba nerviosa y reconocí que no quería estar ahí, no conseguía integrarme y llevaba toda la tarde medio apartada del resto; una vez más admiré su forma de unirse al grupo, conociéndoles solo desde hace unas horas; yo de eso no era capaz.

.   .   .

Me acuerdo que teníamos siete años y estábamos jugando a las princesas en su casa, me acuerdo de cómo se limpiaba con la servilleta y decía que comía cerdo: yo la imitaba. Nos reíamos, y cantábamos una canción de alguna princesa de Disney, recuerdo que se las sabía todas y que me las intentaba enseñar, pero no me salían, me parecían muy largas y acabé sentada en el sillón observándola. Sé que en ese momento no lo pensé, pero un tiempo después me di cuenta de que no era eso lo que quería haber hecho, lo hice por vergüenza, y Lorena no dijo nada.

.   .   .

- Este trimestre haréis futbol .

- No, ¡mierda!

- Que pasa, tampoco creo que sea tan malo, nunca has jugado. - Era verdad.

Jugando me lo pasé bien, pero ella no, casi ni lo intentó, y creo que le sorprendió ver que por una vez no me quedaba a su lado, imitándola, siempre imitándola.

Esa tarde me preguntó que le veía al futbol de divertido. Yo me encogí de hombros y sonriendo la contesté:

- Es que es divertido. - Recuerdo perfectamente como remarqué el verbo y su silencio por respuesta.

Desde ese día he estado fijándome más en lo que yo quería, en nuestras diferencias, y me he dado cuenta de que, aunque yo no sea como ella, o no sepa hacer las cosas que ella hace, hay veces que es al revés, hay veces que yo sé hacer algo y ella no; me he dado cuenta de que ser Lorena no significa ser perfecta y que ser igual que los demás no es lo mejor que una puede hacer en la vida: porque siendo yo misma no me siento rara o diferente, me siento especial, sí, especial.


* El valor moral que hay en el cuento es la confianza, definiendo confianza como una fortaleza emocional que empieza por cada uno, con el propio sentimiento de valor y propósito.